Talento, inversiones e impacto: oportunidades y desafíos de las startups latinoamericanas

Por en Empresas & Startups

"En la región más desigual del mundo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, son cada vez más necesarios los emprendedores de impacto económico, social y ambiental, así como el financiamiento destinado a apoyarlos a crecer y escalar".

* Por Daniel Tricarico, fundador y CEO de IMPACTLATAM

Mucho talento, inversiones concentradas en pocas startups y el camino que se abre para escalar en impacto. Esta ecuación resume a grandes rasgos algunos de los principales desafíos y oportunidades que enfrentan los emprendedores de la región.  

Los primeros datos -la calidad del talento y el problema del acceso al financiamiento- surgen del informe Brechas del ecosistema de financiamiento en Latinoamérica, desarrollado por IMPACTLATAM junto a CMD Innovation Lab. 

Los datos del estudio -realizado a partir del diálogo documentado con 227 líderes y tomadores de decisión del ecosistema de innovación y emprendimiento de Latinoamérica- marcan que la dimensión que parece más retrasada en la región es el financiamiento. De hecho, en 20 de los 25 países en los que se realizó la encuesta, la mayor dificultad es el  acceso al financiamiento para emprendedores.

El flujo de capitales en América Latina y El Caribe es escaso si se compara con ecosistemas más desarrollados, como Estados Unidos, y no existe una homogeneidad en cuanto al tamaño de la inversión entregada a las startups según su ciclos de financiamiento. Por ejemplo, los participantes de República Dominicana declaran que en el país se entrega, en promedio, US$ 300.000 a las startups en serie A (correspondiente a una etapa inicial), mientras que, en Chile este monto en la misma serie A asciende a un millón y medio de dólares.

En los países donde los tickets de inversión son mayores, las startups pueden mantenerse por más tiempo en su ruta de crecimiento y tienen mayor probabilidad de estar conectadas con actores internacionales, lo que las abre a otros mercados. 

De la investigación, sin embargo, surge otro dato que sí es alentador: la dimensión más destacada y con mejor percepción es el capital humano. Se valora el talento y lo que pueden producir los profesionales, especialmente cuando cuentan con el apoyo de los programas provenientes de las universidades y centros educativos.

Con talento y el desafío financiero, la pregunta es cómo crecer. Y una posible respuesta surge de la transición hacia el impacto económico, social y ambiental. Según datos del último informe del Global Impact Investment Network (GIIN 2020), el tamaño del mercado de inversión de impacto global estimado es de US$ 715 mil millones. Sin embargo, los fondos basados en Latinoamérica representan tan sólo 4% de las inversiones totales, mayormente concentrados en Brasil, México y Colombia. El horizonte de crecimiento es enorme. 

Existen casos de países de la región que están progresando en este aspecto. Por tan solo citar un ejemplo, de acuerdo con el estudio 2019/ 2020 publicado por la Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión (ACAFI), se estima que las inversiones acumuladas por los fondos de inversión de impacto en Chile superan los US$ 318 millones a julio de 2020, más del doble de la cifra registrada en 2018, cuando ésta alcanzaba los US$ 138 millones. Se podría decir que Chile está liderando grandes avances en términos de inversión de impacto en la región. Pero este logro no se está dando de forma homogénea en el resto de Latinoamérica.

En la región más desigual del mundo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), son cada vez más necesarios los emprendedores de impacto económico, social y ambiental, así como el financiamiento destinado a apoyarlos a crecer y escalar

El capital humano para desarrollarlos existe y es de calidad. Lo que falta es lograr una homogeneidad en las inversiones de toda la región que le permitan a las startups desarrollarse lo suficiente como para, por lo menos, crecer de forma sostenida y, de esta manera, multiplicar su impacto en toda la región. El camino hacia ese futuro incluye un compendio de actores y abordajes, pero con el consenso de poner al emprendimiento como centro del desarrollo de la economía.

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