Ulises I: el primer satélite cultural 100% mexicano

Por en Webware

Ulises I transmitirá piezas de experimentación sonora desde el espacio. En una realidad marcada por las guerras y las crisis, sólo nos queda la poesía y la libertad del pensamiento artístico, aseguró el líder del proyecto.

Inscríbase en nuestros newsletters

Ana Gaona para Mediatelecom Agencia Informativa. No necesitas ser ingeniero para crear un satélite espacial. Lo de hoy es ser multitarea. Comprometerte con lo que te apasiona. El problema de México está en que la educación superior sólo sirve para dar clases y dedicarte a la investigación, ¿cuál es el propósito de joderte años en una maestría o doctorado si ese conocimiento nunca lo aplicarás? La pena y el miedo a fracasar son otros de los obstáculos de la creación. Ya basta de no atreverte, ya basta de subestimar tu talento, ya basta de conformarse…

Bajo esta filosofía, el fotógrafo y poeta Juan José Díaz Infante Casasús, en conjunto con expertos multidisciplinarios del Colectivo Espacial Mexicano (CEM) y científicos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), desarrollaron Ulises I, el primer nanosatélite artístico mexicano. Sí, aunque pueda sonar absurdo para la comunidad científica, es posible crear un satélite que en sí mismo sea una pieza de arte.

Se le considera artístico porque a diferencia de otros proyectos, Ulises I transmitirá piezas de experimentación sonora desde el espacio. En una realidad marcada por las guerras y las crisis, sólo nos queda la poesía y la libertad del pensamiento artístico, aseguró Díaz Infante.

El lanzamiento está previsto para el 1ro de febrero de 2015. Será enviado a la Estación Espacial Internacional (EEI o ISS, por sus siglas en inglés) mediante un cohete de suministro de la Agencia Espacial Japonesa (JAXA). Una vez arriba, tendrá que esperar su turno para ser puesto en órbita y comenzar la transmisión hacia estaciones centrales en México, Brasil, Chile, Colombia y Francia.

 

(Juan José Díaz Infante Casasús)

En un principio permanecerá entre los 350 y 400 km de altura, después comenzará a descender lentamente hasta caer en la atmósfera terrestre y ser destruido por ésta. Se espera que el proceso dure unos seis meses aproximadamente.

Esta lata, como la llama Díaz Infante, mide 13 cm de alto y nueve de diámetro. Su música contiene obras de Arcángel Constantini, Iván Puig, Cabezas de Cera, Arturo Márquez, Ramsés Luna, Marcela Armas, Gilberto Esparza, Omar Gasca, Ariel Guzik y Hugo Solís. “La ópera prima refiere al contexto social, político y económico de México en una reflexión crítica”.

Ulises I quiere hacer un aporte cultural mexicano al espacio, así como motivar el emprendimiento y la revolución tecnológica en el país. Este es un gran avance y una misión ambiciosa si se tiene en cuenta que México no se caracteriza precisamente por liderar la industria aeroespacial en América Latina, mucho menos el mundo.

Pero esto no fue justificación para Díaz Infante, quien durante una conferencia en el Centro de Cultura Digital (CCD), aseguró que por muchos años esperó a que México progresara en la industria aeroespacial. “Me lo debían, crecí en una época donde los astronautas, los viajes espaciales y la luna eran el último adelanto de la tecnología. Pasaron más de 40 años y yo tenía que hacer algo”.

Al día de hoy, Ulises I cuenta con el apoyo del Comité Cultural de la Federación Astronáutica Internacional y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) a través del CCD. Pero la tarea no ha sido fácil…

 

 

En febrero de 2014, la Agencia Espacial Mexicana (AEM), quien se había comprometido a financiar al 100% el lanzamiento de Ulises I, retiró su apoyo al Colectivo Espacial Mexicano, obligando a los creadores de Ulises a buscar otro medio de financiación. “No le dieron la importancia que se merecía”, aseguró Díaz Infante en el CCD. A raíz de esto, se lanzó una campaña de crowdfunding en Indiegogo para reunir el capital necesario para realizar la primer fase de pruebas. Sin embargo, el objetivo no se alcanzó.

Fue hasta agosto del presente año, que el Colectivo Espacial Mexicano firmó un contrato de lanzamiento con la compañía Gauss (Italia) para su despegue en 2015. También están involucrados instituciones e individuos de Estados Unidos, México, Brasil y Japón.

A raíz de esta experiencia. Díaz Infante, el CEM y CCD acordaron crear la primer escuela de satélites en México, ESAT Mx, una institución cuyo fin es “compartir el conocimiento y metodología necesarios para alterar la realidad mediante un proceso de actitud. Muestra cómo es posible crear un proyecto espacial en un país lleno de problemáticas y un rezago de 50 años en tecnología espacial”. El objetivo es utilizar el arte como una herramienta de investigación.

Ulises I pasó de ser un proyecto artístico y científico, a ser un proyecto social. “La gente y las instituciones se están apropiando de él”. Prueba de ello son los proyectos de Ulises II, Ulises III y Ulises IV. El primero de ellos está siendo desarrollado por académicos de la UNAM, la peculiaridad será la toma de fotografías desde el espacio; Ulises III será el producto de un grupo de jóvenes que rondan los 12 años de edad y el último será la colaboración de cuatro países latinoamericanos.

Gracias a este proyecto podrían surgir muchas aplicaciones para la educación, salud, ciencia y tecnología. “Nuestra misión es demostrar que la realidad puede ser cambiada: Si un grupo de ciudadanos (fotógrafos, educadores, artistas, ingenieros, etc) puede lanzar un satélite al espacio, cualquiera puede hacerlo… o lograr lo que sea”, asegura el Colectivo Espacial Mexicano.

Comentarios