Red Hat Enterprise Linux 8.0: la nueva generación del open source

Por en Empresas

La compañía anunció el mayor update de su sistema operativo diseñado para la nube híbrida abierta, el último antes de su adquisición por IBM.

Por Sol Park, desde Boston. Las champañas, petardos y música acompañaron el lanzamiento de la octava versión de la plataforma de Enterprise Linux durante el Red Hat Summit 2019 en Boston.

Y la instancia sí daba para una buena celebración: es la mayor renovación del mayor sistema operativo de código abierto desde el Red Hat Enterprise Linux (RHEL) 7.0 de 2014, la empresa cambió su icónico logo hace un par de semanas y, el día anterior de la inauguración, el Departamento de Justicia de Estados Unidos dio el visto bueno a la adquisición de esta compañía de open source por IBM.

Las novedades de la actualización de la plataforma Linux no solo están en las nuevas herramientas para los desarrolladores de software, sino que también entregarían mayores facilidades a las empresas para su proceso de transformación digital. Específicamente, está diseñada para la incursión de las instituciones en las nubes híbridas abiertas y para constituirse como un soporte en los proyectos de las compañías desde sus data centers hasta en las nubes públicas.

“Con el RHEL 8, Red Hat redefine cómo va a ser el futuro híbrido”, dijo Stephanie Chiras, vicepresidente de la Unidad de Negocios de RHEL. “Lo hemos construido para una nueva era de la rapidez e innovación”, agregó.

La nueva plataforma trae una serie de características significativas para una nueva era digital, en el que todas las industrias tienen sus propias estrategias digitales. Hay una mejora en la rapidez y eficiencia de los procesos, es fácil de adoptar en los ambientes digitales ya existentes de las instituciones, la seguridad ha aumentado exponencialmente, mayor facilidad para visualizar el desarrollo de las aplicaciones y se podrá manejar la plataforma desde cualquier equipo, hasta en el celular.

Además, en el sistema está integrado el Red Hat Insight, que entrega la experticia de Red Hat en los temas de TI como un servicio, desde las vulnerabilidades de seguridad hasta la estabilidad de los sistemas. Utiliza la analítica predictiva para que las empresas eviten los problemas y la pérdida de tiempo durante el desarrollo de un proyecto.

Según un estudio de IDC para Red Hat, la plataforma Linux empresarial genera a sus clientes ahorros en TI cercanos a los US$ 7 mil millones y beneficios económicos de más de US$ 10 billones por año (sí, billones). “Al final del día, es todo sobre impacto e impacto es impulsado por innovación. RHEL es el sistema operativo de la innovación de hoy y mañana”, concluyó Chiras.

En relación a América Latina, Red Hat recientemente sumó distintos países a su portafolio e “inmediatamente vimos un aumento nuestros ingresos. Hay un inmenso crecimiento que es transversal en la región”, dijo Jim Whitehurst, CEO de Red Hat a AméricaEconomía. “Los principales clientes que adquieren nuestra tecnología son la industria financiera y el sector público, pero estamos convirtiéndonos en una empresa mainstream”, explicó.

 

Fusión con IBM

Uno de los pesos pesados del evento fue la CEO de IBM, Ginni Rometty, quien reafirmó que Red Hat continuaría siendo independiente una vez completada la adquisición de US$ 34 mil millones. Esta operación es la mayor compra de IBM hasta el momento y es el tercer mayor en la historia de la tecnología estadounidense.

Este llamado a la calma viene en respuesta hacia las distintas preocupaciones sobre el resultado de la entrada de Red Hat, una empresa de código abierto y que orgullosamente manifiesta una cultura organizacional y administrativa también abierta, a la “gigante azul”.

“No estoy sentenciando a la muerte de Red Hat por US$ 34 mil millones. No los estoy comprando para destruirlos, que es una ganancia para nuestros clientes y para nuestra misión para escalar el open source”, comentó la CEO durante la conversación con Whitehurst, recibiendo aplausos de los más de 7 mil asistentes del evento.

Rometty también recordó las diversas ocasiones en el que IBM invirtió en proyectos de código abierto de Red Hat para enfatizar su compromiso con el modelo de desarrollo basado en colaboración abierta. Por ejemplo, la compañía invirtió en Apache en 1998 y, en 1999, en Linux.

“Nuestra comunidad de desarrollo reaccionó de forma muy positiva sobre esta fusión, simplemente porque son apasionados por open source”, dijo Whitehurst a AméricaEconomía. “IBM es uno de los principales abogadores de open source y los desarrolladores ven como una oportunidad para obtener más inversión y para crecer más rápidamente”, agregó.

Con la aprobación del Departamento de Justicia de Estados Unidos, la fusión estaría ocurriendo a mediados del 2019.

 

Linux ya no es cáncer

A pesar de que el RHEL 8 y la adquisición por IBM fueron los temas principales del evento, ciertamente el superestrella del día fue el Satya Nadella, el CEO de Microsoft, quien conversó con Whitehurst sobre el proyecto colaborativo Azure Red Hat OpenShift.

Las bromas y risas insinuaban el histórico comentario del ex líder de Microsoft, Steve Ballmer – “Linux es cáncer” –  criticando el movimiento de open source abogado por Red Hat. Esta enemistad fue finalizada simbólicamente con el apretón de manos entre ambos líderes tecnológicos.

“Innovación puede ocurrir en cualquier lugar y, como vendedores de TI, tenemos que ser más humildes y decir: ok, cómo traemos mayor valor en la mesa y cómo podemos integrar tecnología que viene de muchos lugares”, explicó Nadella respecto a la asociación.

El Azure Red Hat OpenShift combina a Kubernetes – la tecnología de de contenerización de Red Hat que funciona en RHEL 8 – con la plataforma de nube pública Azure de Microsoft. Esto significa que los usuarios podrán realizar sus desarrollos de aplicaciones basados en contenedores en el workflow de Azure.

En palabras más simples, la solución co-desarrollada significaría un paso adelante hacia la computación en la nube híbrida: permite a las empresas aprovechar recursos de la nube pública, manteniendo las inversiones realizadas previamente en los data centers privados.

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