Cuando no todo es jugar: el talento colombiano se abre paso en el desarrollo de los videojuegos

Por en Desarrollo

David Vega y Jairo Sánchez son dos colombianos que soñaron desde niños con hacer videojuegos y hoy cumplen ese anhelo en dos de los estudios más importantes del mundo: Blizzard Entertainment y Rockstar Games.

Cuando Jairo Sánchez era pequeño y vivía en Bogotá, una tarde fue a tocar la puerta de Immersion Games, la primera compañía de videojuegos que hubo en el país. Quería entrar y ver ese mundo de programación y animación que se movía detrás de esa puerta. “Llegué al edificio y toqué la puerta, pero me dijeron que no podía entrar. Y pues era entendible porque las empresas no dejan entrar gente así como así”, afirma.

Hoy, Jairo tiene 31 años y trabaja como artista en el estudio Blizzard Entertainment, en Irvine, California (Estados Unidos). Todos los días cumple su sueño de infancia y les da vida a esas criaturas feas, como él mismo las llama, que aparecen en juegos como StarCraft 2 y Diablo 3.

David Vega es bogotano, tiene 27 años y desde hace cinco trabaja en Rockstar Games, el estudio creador de franquicias como Grand Theft Auto. Vive en Nueva York y se encarga de hacer herramientas (programas) que agilicen la producción de videojuegos en la compañía.

¿Cómo es trabajar haciendo videojuegos? “La gente te dice: usted no trabaja nunca, solo hace cosas chéveres y juega todo el día”, señala David, pero la realidad es diferente. Ambos desarrolladores tienen horarios de oficina (de 10 a.m. a 6 p.m.) y una semana laboral normal. Hay jefes, tareas y fechas de entrega que causan estrés cuando se aproximan. A veces hay problemas difíciles de resolver, pero aclaran que, eso sí, nadie va a trabajar en corbata y tacones.

Cuando están fuera del trabajo, David baila bachata y toma fotos, y Jairo escucha música y es DJ mezclando tecno. Casi no juegan videojuegos: “Yo no quiero volver a la casa a hacer lo que acabo de hacer en el trabajo todo el día, entonces busco otras cosas que hacer”, dice David. Sin embargo, se mantienen al tanto de los nuevos lanzamientos: los prueban y se actualizan sobre las tendencias.

Tanto Jairo como David migraron a Estados Unidos para hacer su carrera profesional. Allá, Jairo estudió arte para juegos, y David, animación computacional. Cada uno hizo un portafolio y empezó a tocar puertas en la industria, hasta enrolarse. A pesar de que los dos se mudaron a otro país para construir sus sueños, afirman que hoy en día ya se puede ser desarrollador en Colombia.

De acuerdo con Sandra Castro, directora del Capítulo de Videojuegos de la Federación Colombiana de la Industria de Software y Tecnologías Informáticas (Fedesoft), en el país actualmente hay más de 70 estudios y alrededor de 5.000 personas vinculadas a esta industria que son artistas, programadores, diseñadores sonoros, entre otros.

La digitalización de la sociedad ha hecho las cosas más fáciles para quienes quieren conocer de videojuegos. David y Jairo cuentan que hoy, a diferencia de hace unos años, cuando ellos se fueron a Estados Unidos, en internet hay videos, cursos y plataformas donde se puede aprender sobre los últimos desarrollos de la industria.

Además se puede trabajar. David afirma que en Colombia hay desarrolladores que hacen trabajos para grandes compañías en Estados Unidos a través de la modalidad freelance. En ese sentido, Sylvia Constaín, ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, dijo en la apertura de la feria Colombia 4.0 que el 90% de la producción de videojuegos del país se exporta a otras naciones.

A quienes sueñan con trabajar en la industria de videojuegos, David y Jairo les recomiendan hacer un portafolio y difundirlo a través de redes sociales. Investigar sobre los tipos de trabajos que existen y establecer relaciones con otras personas que tengan interés en el gremio. Ser constantes y persistentes, así al comienzo no se abran las puertas. En la constancia está la clave.

Fotografía principal: Jairo Perilla Suárez

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