Cómo los drones se han convertido en los nuevos guardabosques

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Pasamos revista a una iniciativa de Telefónica, en España, que busca contribuir a la prevención de los incendios forestales y dotar a los servicios de emergencias de esta innovadora herramienta tecnológica.

Desde muy pequeño, Luis fantaseaba con pasar tiempo en el bosque, cuidar de los pinos, de las montañas… Su gran ilusión era ser guardabosques. Luis creció y poco a poco su sueño quedó en el olvido. Se graduó en Arquitectura, y nunca imaginó que la vida le iba a devolver años más tarde la posibilidad de hacer realidad su sueño de la infancia.

Luis Rincón es ahora Oficial Jefe de la de Unidad Técnica de Extinción, Rescate y Prevención del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid. Y como él mismo dice, su trabajo consiste en “llegar a un lugar del que la gente está huyendo e imponer un poquito de orden donde reina el caos”·

Los incendios forestales son sin duda una de las mayores amenazas ecológicas en nuestro país. Cada verano asistimos al cruel espectáculo de ver arder hectáreas y hectáreas de nuestros bosques sin que parezca posible frenar esta tragedia.

En los últimos años, los incendios forestales han crecido en número y devastación. El número de siniestros ha aumentado un 11,57% respecto a la media de la última década. En 2018, por poner un ejemplo, se declararon 7.143 incendios en España, con un balance de cerca de 30.000 hectáreas devastadas por las llamas. Y las causas de este incremento son varias. Por un lado, el cambio climático está haciendo subir las temperaturas y provocando largas temporadas de sequía, lo que hace que cada vez nuestros bosques estén más enfermos y estresados. Por otro, el abandono progresivo del medio rural ha contribuido a que el trabajo de limpieza de los bosques que se hacía antiguamente se haya desatendido.

“Hace 80 años, hace 50 años, los paisanos, los campesinos, los ganaderos, trataban de limpiar el medio rural porque tenían una economía de subsistencia, tenían que aprovechar cualquier rama muerta que hubiera en el monte. Por ejemplo, recuerdo que incluso los braseros para calentarse se hacían con cisco, que era la zarza quemada. Se pastoreaba mucho, había ganado en el monte y eso hacía que todo el matorral, todo el sotobosque estuviera limpio y sano. En el momento en que se abandona el medio rural, todo lo que se hace para limpiar el monte se tiene que hacer a golpe de financiar retenes que hagan esa limpieza manual, que es tremendamente inefectiva si la comparamos con una población rural asentada. Y lo que tenemos son bosques con una carga de combustible mucho mayor. En el momento en el que hay una fuente de ignición, que puede ser un rayo, o la mano del hombre, todo arde con mucha rapidez”, nos cuenta Luis.

En los últimos, años hemos visto cómo los incendios forestales se han convertido, además, en un problema de protección civil. La proliferación de urbanizaciones asentadas en zonas muy cercanas a los bosques ha hecho que estos incendios pongan en peligro las viviendas y la propia seguridad de las personas. Con lo que se ha complicado aún más si cabe el trabajo de los profesionales dedicados a la extinción del fuego.

Un aliado desde el cielo

Telefónica siempre ha tenido entre sus valores un claro compromiso con el medio ambiente y con el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Son numerosos los proyectos desarrollados para intentar aportar su granito de arena a la protección del entorno. Fruto de esta sensibilidad, surge la idea de desarrollar un proyecto piloto que pueda contribuir a la prevención de los incendios forestales y dotar a los servicios de emergencias de una innovadora herramienta tecnológica. Y es así como nace el proyecto Drones Antiincendios. Un proyecto que también impacta directamente en la consecución del ODS 11 -ciudades y comunidades sostenibles- , a través de la reducción de las pérdidas provocadas por desastres.

“El objetivo que perseguimos con este proyecto es poder facilitar medios a las administraciones que se encargan de luchar contra los incendios forestales para tomar mejores decisiones en los primeros momentos, lo que puede contribuir a que un fuego incipiente no evolucione hacia un gran incendio”, nos cuenta Miguel Ángel Rodríguez, técnico de Infraestructuras Centro de Telefónica España.

La idea principal es aprovechar las torres de telecomunicaciones que Telefónica tiene distribuidas por todo el territorio nacional. Una gran infraestructura con más de 20.000 puntos donde colocar sensores térmicos que permitan vigilar grandes extensiones forestales.

Estos sensores térmicos instalados en las torres de telefonía serán capaces de detectar cualquier posible foco de incendio en un perímetro de 15 km, con lo que proporcionarán una considerable capacidad de vigilancia en grandes espacios naturales.

La segunda parte del proyecto está sustentada en la tecnología dron. Dentro de esas estaciones base se situará un hangar en el que estará alojado un dron, al que los sensores térmicos envían una alarma con la latitud y la longitud, la ubicación exacta del punto donde puede haber comenzado un incendio. El dron se desplaza de forma autónoma hasta ese punto, circunda el incendio y traslada en tiempo real toda la información que recoge, tanto óptica como térmica, así como de parámetros como velocidad del viento, temperatura, etc., a los servicios de emergencias. Todo ello, gracias a la conectividad de las torres. El sistema también va a permitir que desde el centro de control de emergencias puedan tomar el control del dron en cualquier momento para recopilar información óptica o térmica adicional y rastrear el entorno del incendio.

Una vez finalizada la misión, el dron vuelve a su hangar y se posiciona en él, recargándose de forma automática para estar disponible en caso de que sea necesario otro vuelo.

“La principal ventaja es que el dron va a poder detectar de manera muy temprana los incendios, saber cuándo hay un potencial fuego en un área, y por otro lado, se va a disponer en tiempo real de información de lo que realmente esté sucediendo. Saber lo que está pasando va a permitir tomar mejores decisiones.

Los servicios de emergencias podrán saber qué operativo enviar, por dónde atacar el fuego… De ese modo también se minimizará el riesgo de pérdida de vidas humanas.

Además, gracias a que se va a utilizar tecnología basada en sensores térmicos, el dron podrá ser utilizado de noche o en circunstancias con poca visibilidad”, nos cuenta Luis Simón, jefe de Nuevos Negocios e Innovación IoT de Telefónica.

Un desarrollo totalmente innovador

En el desarrollo de este proyecto han colaborado diferentes áreas internas de Telefónica así como varios partners externos.

El principal de ellos es la Universidad Carlos III de Madrid, que ha desarrollado todo el sistema de vuelo autónomo y la interfaz con la cual el servicio de emergencia ve toda la información en tiempo real de lo que está pasando. Divisek se ha encargado del sistema autónomo de recarga del dron; y Dronitec ha colaborado en toda la parte de servicios asociados al dron.

“La idea surge de una propuesta de Telefónica. La compañía conoce las capacidades que tiene la Universidad Carlos III para trabajar con drones y nos entusiasmó la idea de hacer un desarrollo tecnológico innovador que nos permita aportar a la sociedad un valor añadido, como es una aplicación de este estilo, que no existe en la actualidad y que nos permite ver el estado de un fuego desde el mismo momento en que se produce”, nos explica Fernando García, profesor de esta universidad y encargado de dirigir el proyecto.

La tecnología que hay detrás de este dron tiene dos partes: por un lado, el hardwarediferentes sensores incorporados al dron, entre ellos 4 sensores de temperatura que proporcionan información extra de lo que está ocurriendo; una cámara térmica que permite medir la temperatura del foco detectado; una cámara normal para identificar, por ejemplo, zonas de posible expansión del fuego o zonas de acceso para los servicios de emergencias; por último, diferentes controladores propios del dron que permiten saber cuál es el estado interno del equipo.

La otra parte del proyecto es el software para el acceso a los diferentes sensores, así como la conectividad para la comunicación de datos en tiempo real, basada en la tecnología 3G y 4G de Telefónica.

“La información se procesa dentro del propio dron: este tiene incorporado un ordenador a bordo que recibe la información de las cámaras y la codifica para que ocupe poco tamaño y pueda ser transmitida a la estación base. Además, hemos incorporado un modelo de movimiento que nos permite, desde la base que está comunicándose con el dron, cambiar la trayectoria y pedirle que vaya a un punto determinado. De tal forma que el operador, desde el centro de control de emergencias, podrá hacer un recorrido especial para que el dron vaya a una zona en concreto. Y luego el dron siempre volverá al camino prefijado y a la estación base, aterrizando automáticamente en el hangar”, nos amplía Fernando.

El hangar donde está resguardado el dron mientras no está volando también ha sido diseñado en esta universidad madrileña. Esta estructura permite mantener protegido al dron de las inclemencias atmosféricas y es allí donde se recarga automáticamente para estar listo en caso de que sea necesario volver a alzar el vuelo. Este hangar tiene un diseño sencillo, muy al estilo de una impresora 3D, con distintas posibilidades de movimiento vertical y horizontal, lo que permitirá que la estructura se abra para que el dron pueda despegar.

El proyecto tiene un importante carácter innovador. Estamos creando una aplicación totalmente nueva a partir de tecnología muy actual, tecnología basada en la robótica, basada en la automática, que nos permite crear una herramienta totalmente innovadora que ayude en las labores de extinción de incendios. Y de alguna forma también nos permitirá preservar la seguridad de los propios equipos de extinción de incendios, ya que vamos a disponer de toda la información necesaria antes de proceder a su actuación, de tal forma que van a poder protegerse ante cualquier circunstancia”, concluye el profesor.

Drones apagafuegos

Como hemos visto, la tecnología dron no sólo puede ser una aliada perfecta para la protección del medio ambiente. También puede cumplir un papel fundamental a la hora de proteger vidas humanas y de garantizar la seguridad de los profesionales que trabajan en la extinción de incendios. Por eso en Telefónica ya se está trabajando en el diseño de drones de extinción. La idea es que estos drones estén equipados con retardantes de incendios, agua o sistemas de polvo que puedan ser lanzados sobre un foco. Estos drones podrán ayudar tanto a la hora de generar franjas de seguridad para que puedan atacar los equipos de emergencia, como en la directa extinción de los pequeños conatos.

“En el futuro –nos cuenta Miguel Ángel–, veremos drones encargados de apagar los incendios forestales. Principalmente porque aportan una ventaja fundamental. Y es que los medios aéreos actualmente no pueden operar de noche y los drones sí pueden operar con poca visibilidad. Además hay que tener en cuenta que la extinción de incendios forestales desde medios aéreos es una de las actividades más peligrosas que hay dentro de la extinción. Y con esta solución reducimos la posibilidad de que haya víctimas humanas”.

Tecnología al servicio del medio ambiente

España es el país de Europa más afectado por los incendios forestales. No es casualidad que nuestro país disponga de uno de los mejores servicios de prevención y extinción de incendios del mundo.

Carlos Novillo es el Director de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112: “Lo fundamental en la actuación contra los incendios forestales es disponer de un sistema integral de atención temprana. Todo nuestro dispositivo está coordinado aquí en el Centro 112 de la Comunidad de Madrid. Nosotros tenemos toda la comunidad autónoma atendida con torres de vigilancia, de manera que la cuenca visual afecta al 98% del territorio. Cualquier columna de humo que surja en la Comunidad de Madrid, bien sea avistada por una torre de vigilancia o bien por cualquier ciudadano, provoca la primera alarma y el lanzamiento de medios de extinción, no sólo terrestres sino aéreos, para poder atajar el fuego en sus primeros momentos, que es cuando tenemos capacidad de controlar los incendios. Eso nos lleva a tener un 92% de éxito, es decir, a que la mayoría de los incendios que se producen en nuestro territorio se queden en menos de una hectárea».

Los servicios de emergencias han recibido con gran expectación la llegada de la tecnología dron. Una vez que se comercialice este desarrollo, es posible que veamos unos porcentajes de éxito aún mayores en la contención de los incendios forestales. Carlos Novillo no duda en abrazar esta tecnología: “Sin duda creemos que esta tecnología va a suponer una revolución en el mundo de las emergencias, no solo en lo que es la visualización de manera inmediata de estas emergencias, sino a la hora de introducir otros parámetros, como es la visión térmica, que nos permita ver esos contrastes de temperatura, o poder ver a través de humo. También nos permitirá la detección de sustancias que pueden emitirse al ambiente fruto de un incendio o por ejemplo, si un pirómano está abandonando la zona vamos a poder detectarlo también. Todo esto lo va a poder aportar la tecnología de los drones. Y para nosotros, para los que trabajamos en emergencias, la llegada de las nuevas tecnologías está suponiendo un antes y un después a la hora de diseñar sistemas cada vez más eficaces de vigilancia, control y gestión de las emergencia”.

Esta idea es secundada por Luis Rincón: “La tecnología está ahí y nos tiene que ayudar. Seguramente los profesionales tendremos menos riesgos a la hora de enfrentarnos a los incendios forestales, y en el momento en que seamos más eficaces para luchar contra el incendio, toda la población que vive en ese entorno estará mucho menos amenazada y tendrá mayor confort y mayor calidad de vida”.

 

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